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Los hurtos al comercio crecen en época navideña

Las fiestas navideñas se han convertido en una época especialmente complicada para los comercios españoles. Se suele facturar más, sí, porque el consumo aumenta, pero los hurtos que se producen también son más numerosos, lo que repercute en su facturación. Así, la pérdida desconocida cuesta a los comercios una media del 1,4% de su facturación, ya que los hurtos aumentan hasta un 40% durante el periodo navideño, según datos elaborados por TycoIntegrated Fire & Security. En concreto, el hurto de clientes y grupos organizados representa en torno a un 36% de la pérdida desconocida, mientas que el hurto interno, por parte de los propios empleados, representa hasta el 44% de las pérdidas. Los artículos preferidos por los ladrones son los objetos de pequeño volumen, pero con un alto valor, como perfumes y cosméticos, accesorios y complementos, teléfonos y pequeños electrodomésticos o cuchillas de afeitar. En los últimos tiempos, según la compañía, se ha observado un aumento del hurto en el sector de la alimentación, en el que los ladrones también prefieren artículos de mayor valor, como embutidos, quesos o botellas de licor.

El momento elegido para actuar suele coincidir con los momentos de mayor afluencia de público en las tiendas, los fines de semana y los periodos de concentración de compras, como las semanas previas a la Navidad o las rebajas. Los delincuentes más organizados aprovechan momentos en los que los empleados suelen estar menos atentos, como la apertura, el cierre o los cambios de turno. El modus operandi de los ladrones habituales es cada vez más complejo. Generalmente, los delincuentes realizan un rápido análisis de las medidas de seguridad presentes en el comercio para detectar posibles fallos y buscan su oportunidad en aquellos establecimientos donde las medidas de seguridad son mínimas o inexistentes. Algunos ladrones llegan a utilizar dispositivos específicos, como bolsas metalizadas o inhibidores de frecuencia, para sortear las medidas de seguridad de los comercios. A pesar de que no existe un perfil definido para identificar a los posibles ladrones ni por edad, sexo, raza o el nivel social sí hay algunos comportamientos que deben despertarla alerta. Cuando un cliente pasa más tiempo mirando a los dependientes que comprando. También hay usuarios que parecen nerviosos y cogen prendas al azar, sin mostrar interés.

Algunos clientes que llevan grandes abrigos, especialmente cuando hace calor y grupos, especialmente de jóvenes, que entran en la tienda llamando la atención, pueden resultar sospechosos. Si bien cada vez más los ladrones agudizan su ingenio, existen algunas claves para poder evitar este tipo de hurtos. En primer lugar, los sistemas antihurto y cámaras de seguridad no solo protegen los artículos, también tienen un efecto disuasorio. Se deben colocar de forma que estén claramente visibles. Especialmente en los puntos más vulnerables, como la entrada a los probadores o las salidas de emergencia. Las medidas antihurto no deben interferir en la experiencia de compra de los clientes: es importante que puedan ver correctamente todos los productos, y en la medida de lo posible, tocarlos y probarlos. Hoy en día existen sistemas de protección efectivos que permiten hacerlo. Los comercios deben preocuparse por la seguridad desde el diseño inicial de la tienda. Lo ideal es planificar la tienda de forma que los clientes deban pasar por delante de la caja antes de salir. También es conveniente no exponer productos junto a la puerta. Es necesario mantener el espacio siempre limpio y ordenado. No sólo da mejor impresión a los clientes, también ayuda a los empleados a controlar que no falte ningún producto. Los empleados son el activo más importante para evitar el hurto. El número de dependientes tiene que ser suficiente y deberían estar formados en técnicas de vigilancia, para identificar y evitar los comportamientos habituales de los ladrones. Deben estar atentos en cada momento y saludar a todos los clientes que entran en la tienda, especialmente los que tienen esos comportamientos que resultan sospechosos. El hurto interno es una de las causas principales de pérdidas en el comercio. Es posible evitarlo con medidas de protección como cámaras de vigilancia, aunque pueden transmitir una sensación de desconfianza en los empleados. Por ello, es conveniente establecer sistemas y medidas operativas y de gestión que permitan realizar un seguimiento efectivo del inventario, de las operaciones de caja y del almacén.